Escenas en Ayna

Escena: Rural, rural nada más
Localización: Ayna, escuela por fuera y pasadizo

* A la entrada de la escuela, el maestro recibe a los niños que van llegando.

DON ROBERTO: Buenos días, niños.

NIÑOS: Buenos días, señor maestro.

DON ROBERTO: Buenos días, Jaime, de poderosas piernas… ¡Vamos, vamos, deprisita, niños!… Me alegra verte, Mari Carmen, bella hija de hermosísima madre… Vamos, niños, deprisa… Hola, Rafaelito, veloz con el tirachinas… Vamos, niños, deprisa, deprisita, que se nos hace tarde… Buenos días, buenos días. ¿Qué tal has dormido, Sixto, de eólica imaginación?
* Pasa una muchacha – Elena – azada al hombro.

ELENA: ¡Pero qué buen maestro es usted, don Roberto!

DON ROBERTO: Rural, rural nada más, Elena… (La mira alejarse con un rictus de tristeza, rural, nada más)


 

Escena: La canción del corazón
Localización: Ayna, dentro de la escuela

* En la escuela, el maestro da la lección cantando.

DON ROBERTO:
En el cuerpo humano
hay algo que es sensacional
pues día y noche
trabaja sin parar.
No es una máquina,
tampoco es un motor,
sólo es una víscera,
se llama corazón.

NIÑOS: (Los niños cantan también a coro)
¡Aleluya!, se llama corazón.
¡Aleluya!, se llama corazón.

DON ROBERTO:
Nuestra sangre roja
si él se detuviera,
a las pocas horas
negra se volviera.
Pues si estás jugando,
estudiando o te vas a dormir,
el corazón no deja de latir.
Everybody!

NIÑOS:
Causa admiración,
causa admiración,
causa admiración,
cómo trabaja el corazón.

DON ROBERTO:
¡Let´s go, please!

NIÑOS:
Causa admiración,
causa admiración,
causa admiración,
cómo trabaja el corazón.

DON ROBERTO:
Con sus dos ventrículos
y sus dos aurículas,
la sangre cabalga
como el malo en las películas.
Pues si algún día
poco a poco deja de latir,
prepárate, que te vas a morir.
Come on!

NIÑOS:
¡Qué complicación,
qué complicación,
qué complicación,
si se te para el corazón!

DON ROBERTO:
One more time! Aleluya!

NIÑOS:
¡Qué complicación,
qué complicación,
qué complicación,
si se te para el corazón!.
Tic, tic, toc, tic, toc.
Tic, toc, tic, tic, toc.
Late el corazón,
late el corazón,… (siguen)

(el maestro canta y los chicos hacen coro hasta el final)

DON ROBERTO:
Arteria carótida,
válvula mitral,
el cayado aórtico,
supra intraventricular,
válvula tricúspide,
aurícula derecha,
aorta descendente,
arteria sural izquierda

Ooooooh!
Yeeeeeeeeeeeeh!


 

Escena: De Europa ríos son
Localización: Ayna, Dentro de la escuela

* En la escuela, D. Roberto, el maestro rural, da la lección cantando. Los niños le contestan a coro.

MAESTRO: Volga, Don, Ural…

NIÑOS: De Europa ríos son.

MAESTRO: Garona, Sena, Escalda…

NIÑOS: De Europa ríos son.

MAESTRO: Tíber, Muller, Sar…

NIÑOS: De Europa ríos son.

(Continúan con los ríos y con el coro “De europa ríos son”. Se levanta Rafaelito y ejerce de solista sobre el coro, cantando matemáticas a ritmo de rock-blues las siguientes operaciones)

RAFAELITO: Si a quinientos ocho
sumo treinta y dos,
le quito cuarenta
y le añado dos,
luego multiplico
por cuarenta y tres,
resto mil quinientas,
divido entre cien…
Me sale doscientos
coma ochenta y seis.

NIÑO 1: (Dirigiéndose a su compañero de pupitre, con la voz entrecortada por el esfuerzo de la lección cantada) La verdad es que yo termino todos los días destrozado….

NIÑO 2: Pero se aprende, ¿eh?


 

Escena: Examen de las ingles
Localización: Ayna, dentro de la escuela

* En la escuela, el maestro don Roberto está inusualmente crispado. En el fondo del aula hay dos invasores del pueblo de arriba armados con escopetas de caza.

MAESTRO: Esta mañana, niños queridos, hay algo nuevo en el aula, hay algo nuevo que vosotros podéis ver. Me refiero a esos dos señores que hay ahí al fondo. Y hay algo nuevo que vosotros no podéis ver todavía porque sois muy pequeños; pero que yo os voy a enseñar a ver, o por lo menos lo voy a intentar porque esa es mi obligación, quizás mi única obligación. Hoy hay en esta clase una falta absoluta de libertad. Esos dos señores, que no son niños, que no son yo mismo, y a quienes he intentado impedir que entrasen en el aula, se han colado aquí (D. Roberto no para de pasear por el aula cada vez más enfadado), y lo que es mucho más grave aún, me han exigido que os haga un examen para que ellos puedan calibrar cuál es el estado actual de vuestros conocimientos. Y después de todo esto, os diré que pretenden , ¡ja!, reíros conmigo, ¡oh, niños!, que la suya es una ocupación pacífica del pueblo. ¡Qué mayor violencia que la que se ejerce contra el espíritu! (Se sienta en su mesa, abre el libro) ¡Examen! Tomad notas de las preguntas. Las ingles, su importancia geográfica; ¿son verdad las ingles?; historia de las ingles; las ingles en la antigüedad; las ingles de los americanos; ¿cómo hay que tocar las ingles?; el ruido de las ingles; las ingles más famosas; las ingles y la literatura; un kilo de ingles; las ingles de los niños; las ingles y la cabeza, relación si la hubiera; las ingles en Andalucía y el clavel; teoría general del Estado y las ingles; las ingles negras; ¿hay una ingle o hay muchas ingles?; las ingles de los actores; ¡la ingle y Dios!; no ha nacido todavía la ingle que me domine; las ingles descabaladas, su porqué; las ingles putas; dibujo a mano de las ingles; ¿es carne la ingle?; el jaque a la ingle; ¿satisface hoy en día una ingle? ¿Qué ingle? (Cierra el libro bruscamente y se pone de pie) Contestad a las preguntas.

INVASOR: ¿Ha terminado usted ya?

MAESTRO: Sí señor. (El invasor se quita pausadamente el reloj, se acerca al maestro y le golpea en la cara a “mano vuelta”)


 

Escena: Me cago en todos tus muertos
Localización: Ayna, Taberna

* En el bar, la cantante se va ahora por “Rinaldo”, de Hendel. El cantinero, Tirso, se dirige a Don Alonso, el médico, que está apoyado en la barra ante un vaso de vino, repitiendo continuamente con los dedos el gesto de dos -por sus nuevos “hijos”-.

TIRSO: Yo me enamoré en una vez, D. Alonso, y me dio muy buen resultado. Fue una experiencia agradable. En fin, ya sabe usted lo exagerado que es el amor. Una patología tentadora y gratificante en muchos momentos, pero… siempre deja su poso de hiel. (Los americanos observan la conversación)

AMERICANO: ¡Es cierto que deja su poso de hiel! Poso de hiel… (Todos los americanos repiten estas palabras) Poso de hiel…Poso de hiel…

TIRSO: ¡Bueno! No vamos a hacer ahora una asamblea sobre el tema, ¿no?

AMERICANO: No, por supuesto, perdone.

TIRSO: Uno tiene que sobreponerse a ciertos accidentes, a ciertos disturbios dialécticos en el fluir de la convivencia con la persona amada.

AMERICANO: Oh, perdón, un momento exclusivamente, you know? Habla usted un pijo de bien, really, un pijo de bien, habla. Oh, si, oh, puede seguir.

TIRSO: No quiero recordarle poemas de Pedro Salinas, heterosexualmente hablando, o los de Cavafis, desde un punto de vista homosexual. A ustedes los médicos se les reconoce una formación humanística muy por encima de la de los demás científicos.

DON ALONSO: (Harto de la perorata) ¡Me cago en todos tus muertos, Tirso! ¡Me cago en todos tus muertos uno a uno! ¡La tabarra que me estás dando, virgen santísima! ¡¿Pero yo qué te he hecho a ti, vamos a ver?!


 

Escena: El suicida se abanica
Localización: Ayna, dentro de la taberna

* Entra el suicida en el bar.

SUICIDA: ¡Nada! ¡Me esquivan! ¡Que me esquivan! Cualquier día va a haber una desgracia, ¿eh? Por esquivarme a mí se va a salir alguno de la carretera ¡y se va a matar él! (a Tirso) Tú fíjate qué trabajo les costaría seguir derecho, ¿no?, y atropellarme, ¿eh? Pues no, ¡me esquivan!

AMERICANO: You know?, es probable la posibilidad de que el buen mesonero no le responda a su conversación, you know? porque el doctor ebrio lo ha insultado de muchas palabras, hace ya nada.

(El suicida le mira alucinado y saca un abanico)


 

Escena: Morencos, Bruno y el aspirante a intelectual
Localización: Ayna, dentro de la taberna

* En el bar, la cantante interpreta ahora otro aria de ópera. El labrador aspirante a intelectual y Morencos hablan en la barra.

MORENCOS: Como tenía la quemazón esa en el culo me pasé por la casa del médico para que me echase un vistazo, pero no estaba.

ASPIRANTE: Estaba con mi padre, que se ha muerto.

MORENCOS: Ah, pues eso sería… El caso es que su mujer se empeñó en coserme la culera del pantalón y cuando me vio en pelota… Ten en cuenta que los calzoncillos, como eran de nylon azul, con el fogonazo, ¡fushh!, vistos y no vistos, así que al quitarme los pantalones me quedé en bolas. Empezó a meterme mano, oye… ¡y qué arte!, ¡y qué cosa más zorra de tía!… Total, que me excité; y con el miedo y todo de arder otra vez no supe decirle que no y yacimos; yacimos un ratito, no creas, pero suficiente. ¡Bramaba!, ¡qué entrega, qué receptividad! El más mínimo movimiento de mi pelvis actuaba en ella como ganzúa en su sensibilidad más arcana. No sé si me explico. (El aspirante asiente con la cabeza) Bueno, pues a los diez minutos que me iba yo a levantar a hacer pis, se ha puesto a parir como una coneja y ha soltado dos críos, mellizos.

ASPIRANTE: ¿Estaba preñada?

MORENCOS: ¡Qué coño va a estar preñada! ¡Los ha tenido de mí, de mí, a los diez
minutos! ¡Mellizos!

ASPIRANTE: Pues le has dado el día al médico; porque el hombre estaba tan contento con lo bien que se le había muerto mi padre… pero, claro, con esto que me cuentas ahora…

MORENCOS: ¿Y quién lo iba a pensar? Anda, que no me he acostado yo veces con
mujeres y nuca ha pasado nada igual.

ASPIRANTE: Bueno, a lo mejor, al ser tan mayor… Mi padre…

MORENCOS: (Interrumpiéndole) Ella…, ella dice que es que, que es que se lo pasado muy bien. Vamos, que era la primera vez que disfrutaba en su vida y que por eso le había obrado tan pronto.

(Llega Bruno al bar, con una novela bajo el brazo, y se dirige a donde están ellos, hablándole a Morencos)

BRUNO: Hoy las mujeres estaban revolucionadas. Toma, che, la novela, la terminé.

MORENCOS: Yo también he tenido un día… Se me prendió el culo.

BRUNO: Tenés que leértela ahora mismo, ¿eh?

MORENCOS: Me excité pensando en la muchacha que trajo el alcalde y me dio un fogonazo el culo.

BRUNO: Es que recién termino de escribirla, y las cosas que no se leen en su momento…

ASPIRANTE: A mí se me ha muerto mi padre.


 

Escena: Madrigal y Garcinuño
Localización: Ayna, Semillero de hombres

* Los labradores siguen caminando y cantando. Llegan a un sitio donde tres o cuatro hombres están plantados en la tierra, parece ser que brotando. Un labrador se retrasa y ante un barbudo que está enterrado de la cintura para abajo, se detiene, limpiando de piedras el terreno.

Ch’io prendo gran piacer
Nel ballo a dirvi il ver
Or via che state a far?
Cominciate a sonar
Or via che state a far?
Cominciate a sonar

Ch’io prendo grand piacer
Nel ballo a dirvi il ver
Or via che state a far?
Cominciate a sonar
Or via che state a far?
Cominciate a sonar

Già pronta è la mia Ninfa
Per voler meco ballar
(…)

LABRADOR: Contigo, Garcinuño, la verdad es que no se sabe qué hacer. Lo mismo da que se te riegue que se t´abone. ¡Te da por no brotar y no brotas!


 

Escena: Morencos y Garcinuño
Localización: Ayna, Semillero de hombres

* Regresan cantando los labradores, y pasan junto a los hombres brotantes.

Porca di cantonete
Sicuramente andrete
Porca di cantonete
Sicuramente andrete

Morencos es detenido por la llamada del brotante barbudo (Garcinuño)

GARCINUÑO: Morencos, Morencos, ¿cuándo me vas a hacer caso, hombre?, que me
tienes muy abandonado…

MORENCOS: Hoy no puedo, Garcinuño, que me quemado el culo. Mira, mira como me he puesto (le enseña el trasero chamuscado).

GARCINUÑO: ¡Oh! Pues te vas a casa y te lees “Gracias y desgracias del ojo del mismo”, del señor Quevedo, y ya verás como te alivias. No creas, yo también tengo mis achaques.

MORENCOS: Ya vendré, Garcinuño, ya vendré…

GARCINUÑO; Ven mañana, y tráete algo de Góngora, que tengo yo cuerpo de Góngora, hazme el favor (se aleja Morencos).

JOVEN BROTANTE: Yo sí que estoy saliendo… Me quedan cuatro días.

GARCINUÑO: Si no te agostas, como yo.


 

Escena: Muerte de Garcinuño
Localización: Ayna, Semillero de hombres

* El cura da la extremaunción a Garcinuño al lado del camino. Llega Paquito, que se detiene a observar cómo el viejo brotante agoniza.

GARCINUÑO: (Agonizando, mientras Don Andrés le da la extremaunción): ¡Gongora! ¡Quevedo! Si tiene que ser en latín, padre, Virgilio… Horacio… ¡Pero esos ripios no!

JOVEN BROTANTE: Ya es triste morirse sin terminar de brotar. Y que empezó a salir en el siglo XVI. Se dice pronto. Parece ser que es que en siglo XVIII se dio a las mujeres con muchísimo exceso y que por eso se le plantó el crecimiento. Yo, cuando termine de brotar, me voy a dedicar a las mujeres también prácticamente todo el rato. A estar con ellas en la cama, quiero decir, porque es tanto lo que tiene uno oído…


 

Escena: Pedro y los Americanos
Localización: Ayna, Semillero de hombres

* En la calle, un viejo labrador (Pedro) es interpelado por un grupo de jóvenes americanos.

AMERICANO: (Con acento norteamericano) Oh, hi labrador!, you know, nosotros somos jóvenes estudiantes de la universidad de Eaton, oh, y estamos preparándonos para ser futuros líderes, oh, que ejerzan el poder omnímodo. Oh, usted, viejo labrador, ¿sabe si el sacerdote dejará, oh, que entremos a la celebración de la Santa Misa?

PEDRO: ¡Qué lástima! Yo no puedo contestarle… Yo soy un hombre muy primario, estoy sujeto terriblemente a las pasiones; no pienso casi… Cualquier cosa que les dijese sería una tontería. Yo lo que más hago es… (Gesto inequívoco de entregarse a las pasiones sexuales). Siempre con putas, eso sí. También bebo una gotica.


 

Escena: Oda a la calabaza
Localización: Ayna, Bancal de la calabaza


* En otra parte del bancal, el viejo Pedro lía un pitillo. Pasa a su lado un joven.

PEDRO: Buenas tardes.

SUICIDA: (Con cara de pocos amigos) Buenas tardes.

PEDRO: Que…¿a lo tuyo?

SUICIDA: Vamos a ello.

PEDRO: Pues que haya suerte, hombre. (El joven se va y el labrador se dirige a una hermosa calabaza) Calabaza, se acaba un nuevo día y como todas las tardes quiero despedirme de ti. Quiero despedirme y darte las gracias una vez más por seguir aquí con nosotros. Tú, que podías estar en la mesa de los ricos y de los poderosos, has elegido el humilde bancal de un pobre viejo para dar ejemplo al mundo. Yo no puedo olvidar que en los momentos más difíciles de mi vida, cuando mi hermana se quedó preñada del negro o cuando me caparon el hurón a mala leche, sólo tú prestabas oídos a mis quejas e iluminabas mi camino. Calabaza, yo te llevo en el corazón.


 

Escena: Brote de Mariano
Localización: Ayna, Bancal de la mariano


* En el bancal, dos labradores (uno de ellos es el intelectual Morencos, y el otro el aspirante a intelectual) miran como brota un nuevo hombre, del que sólo ha salido la cabeza. Elena los ve y acercándose pregunta:

ELENA: ¿¡Qué pasa!?

MORENCOS: ¡Que te ha salido un hombre en medio del bancal!

ASPIRANTE: ¡Mala suerte…!

MORENCOS: Pues ya sabes lo que debes hacer: arrancarlo y trasplantarlo. Se te puede morir en el cambio, pero si no estás perdida. Tú no sabes lo que chupa un hombre, te deja la tierra seca.

ELENA: (Agachándose y acariciando la cara del brote) ¿Cómo lo voy a arrancar?… Me da lástima, es tan guapo…

MORENCOS: Pues da lo mismo, lo tienes que arrancar.

ASPIRANTE: Y mejor ahora, que todavía no habla, ¿eh? Luego dan más guerra.

MORENCOS: Y se les hace mayor el rizoma.


 

Escena: Bautizo de Mariano
Localización: Ayna, Bancal de la mariano

* En el bancal, Elena habla con el hombre brotante, el cual ya asoma de la tierra casi desde la cintura.

BROTANTE: Elena, muchas gracias por no haberme arrancado. Yo sé que es la costumbre, pero también sé que cuando te quedas con el rizoma al aire, pues cualquier mal viento o la simple cagada de una moscarda te pueden enviar al otro barrio. A los de este pueblo no hay que hacerles caso para nada. A veces he pensado que hubiese sido mejor quedarse ahí abajo, aunque viéndote a ti pienso que merece la pena haber brotado.

ELENA: Te voy a bautizar, ¿eh?

BROTANTE: Lo que tú digas.

ELENA: Esto consiste en echarte un poco de agua en la cabeza.

BROTANTE: No, si el agua me vendrá incluso bien para crecer.

ELENA: (Saca del bolso el frasco con agua bendita y se lo echa despacio por la cabeza) Yo te bautizo con el nombre de… Mariano.

BROTANTE: ¿Cómo que Mariano?. ¡¿Cómo que Mariano?!.

ELENA: Como mi abuelo…

BROTANTE: Pero no me fastidies, mujer, no me fastidies; a mí me apetecía llamarme… ¡Luis Enrique!

Anuncios

Un comentario en “Escenas en Ayna

  1. Pingback: Programa Quedada Amanecista 2014 | Asociación Vecinos Casco Antiguo Molinicos

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s